¿Cuáles son las causas y consecuencias del bullying?

10 Causas y consecuencias del Bullying o Acoso escolar – como tratarlas

¿Cuáles son las causas y consecuencias del bullying?

Concepto de Bullying

¿Cuáles son las causas y consecuencias del bullying?

Bullying: qué es, tipos, características, causas y consecuencias

¿Cuáles son las causas y consecuencias del bullying?

El bullying se refiere al acoso escolar que experimentan algunos niños y adolescentes por parte de otros compañeros de clase, que consiste en diferentes tipos de ofensas o humillaciones.

La palabra bullying deriva del inglés bully, cuya traducción en español es ʽmatónʼ o ʽagresorʼ.

El bullying, o acoso escolar, es, en este sentido, la conducta agresiva que tiene un individuo hacia otro y que está acompañada del maltrato físico, verbal o psicológico, que se repite de manera frecuente hasta generar daño.

Este tipo de acoso lo experimentan muchos estudiantes, generalmente, durante la etapa de la adolescencia, y puede ser motivado por diversas razones como el aspecto físico, la religión o el origen de la víctima.

Las agresiones derivadas del bullying buscan mantener el sometimiento sobre la otra persona para que ésta sienta una constante sensación de miedo o peligro como resultado de las burlas, los acosos y las agresiones recibidas. Este tipo de violencia puede extenderse por meses e, incluso, años.

Las víctimas del bullying suelen ser jóvenes solitarios, de pocos amigos, que se caracterizan por ser retraídos. De hecho, el bullying puede incentivar la exclusión social y, en algunos casos, incluso puede conducir a su víctima al suicidio.

El bullying es una situación grave que se produce en la convivencia entre niños y jóvenes en el espacio escolar, y tiene efectos negativos a nivel colectivo e individual que se reflejan en la socialización en la escuela y en la vida cotidiana.

Sus causas y consecuencias son motivo de alerta tanto para la familia como para el personal docente de las instituciones académicas y amigos, pues puede afectar de manera considerable el futuro tanto de sus víctimas como de sus agresores.

La atención de los padres, las autoridades escolares y los propios jóvenes será muy importante para advertir y evitar este tipo de situaciones, así como el reforzamiento de valores como el respeto, la tolerancia y la amistad en la escuela. De esta manera los adolescentes podrán vivir en un entorno más justo y respetuoso.

Características del bullying

Las víctimas del bullying son acosadas constantemente.

El bullying es un tipo de violencia que se caracteriza, principalmente, por ser ejercido por adolescentes durante la etapa escolar en contra de otros compañeros de clase.

A continuación se presenta una serie de características determinadas por los especialistas.

  • Existe un predominio de poder del acosador sobre la víctima.
  • La víctima desarrolla un miedo continuo ante la presencia o encuentro con su agresor.
  • Las agresiones son constantes, pueden durar meses o años, y se pueden llevar a cabo de manera individual o grupal.
  • Tras las constantes amenazas y ataques, la víctima desarrolla miedo y desconfianza en sí mismo.
  • Las conductas violentas incluyen agresiones verbales, físicas y psicológicas.
  • Las víctimas disminuyen su rendimiento académico.
  • Los testigos de las acciones violentas no participan y observan de manera insensible lo que sucede.
  • Las víctimas no quieren asistir a clases, no les cuentan a sus representantes nada acerca de lo que les sucede y cambian de humor drásticamente.

La agresión física se puede realizar de dos maneras, la que incluye un contacto físico y la que no.

Las agresiones físicas por contacto incluyen empujones, patadas, zancadillas, golpes o rituales de iniciación.

Por su parte, la agresión física sin contacto se refiere a las acciones de quitar o deteriorar las pertenecías de la víctima, por ejemplo, robarle dinero, patear sus cosas, entre otros.

Agresión verbal

Esta agresión se lleva a cabo de diferentes maneras, por lo general, incluye insultos, sobrenombres, apodos, el invento de rumores o mentiras sobre la víctima. También se deben mencionar las burlas acerca de una discapacidad o rasgo físico específico de la víctima.

Agresión psicológica

El bullying psicológico afecta la autoestima de la víctima y fortalece sus miedos y temores. Este tipo de bullying se caracteriza por la constante intimidación, chantaje, manipulación, persecución o amenazas que recibe la víctima por parte de su agresor. También se incluyen los casos en los que el opresor obliga a la víctima a realizar cosas en contra de su voluntad.

Agresión social

La víctima del bullying es excluida de su grupo de compañeros.

Consiste en excluir a la víctima de sus compañeros o amigos mediante acciones que lo ignoran o aíslan de los demás.

La víctima del bullying es excluida, no se le permite participar en las actividades grupales, y la tratan de manera incorrecta.

También son discriminados por sus rasgos físicos, posición económica, intelectual o racial.

Bullying sexual

Se refiere al acoso, asedio o abuso sexual del cual son víctimas muchos adolescentes durante la etapa escolar. Estos abusos son realizados en contra del consentimiento de la víctima. Incluyen agresiones verbales, físicas y violaciones, así como, la homofobia.

Bullying cibernético

El bullying cibernético aumenta cada día más junto con el avance tecnológico.

El bullying cibernético ha surgido a medida que las tecnologías y las redes sociales se han tornado cada vez más comunes, fáciles de acceder y frecuentes de usar.

Este tipo de bullying tiene un gran alcance y visibilidad por parte de muchos usuarios quienes comparten una y muchas veces los contenidos visuales, robo de identidad o textos en que exponen las agresiones físicas, verbales o psicológicas hacia otros, lo que hace que la humillación e intimidación sean aún mayores.

A través del uso de diversos dispositivos electrónicos como celulares, tabletas o computadoras se tiene acceso a las diversas redes sociales, páginas webs, blogs, entre otros, que son usados con frecuencia por los adolescentes para compartir este tipo de contenido.

Los expertos consideran que este tipo de bullying es uno de los que más efectos negativos tiene.

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¿Cuáles son las causas y consecuencias del bullying?

El acoso escolar o bullying es la exposición que sufre un niño a daños físicos y psicológicos de forma intencionada y reiterada por parte de otro, o de un grupo de ellos, cuando acude al colegio.

El acosador aprovecha un desequilibrio de poder que existe entre él y su víctima para conseguir un beneficio (material o no), mientras que el acosado se siente indefenso y puede desarrollar una serie de trastornos psicológicos que afectan directamente a su salud o incluso, en situaciones extremas, conductas autodestructivas.

El bullying escolar se suele producir durante el recreo, en la fila para entrar a clase, en los baños, los pasillos, los cambios de clase, al entrar y salir del centro, en el transporte escolar o en el comedor. También puede ocurrir en el aula, cuando el profesor está escribiendo en la pizarra o mientras está atendiendo a otros alumnos.

Prevalencia

Es difícil estimar la prevalencia del acoso escolar, pero los expertos en la materia coinciden en señalar que se trata de un problema muy frecuente.

«Se estima que entre un 15% y un 50% de los niños y los adolescentes pueden haber sido víctimas de acoso escolar en algún momento», señala Covadonga Díaz-Caneja, investigadora del Instituto de Psiquiatría del Hospital Universitario Gregorio Marañón. «Los datos de prevalencia son muy variables porque dependen mucho de los estudios y de los instrumentos que se utilicen. Hay medidas que se basan en lo que dice el alumno; en lo que dicen el resto de compañeros…». En todo caso, agrega, «la mayor parte de las personas tenemos riesgo de estar expuestas a este problema a lo largo de la vida».

Algunos colectivos son más vulnerables y tienen mayor riesgo de ser víctimas de acoso escolar. Son aquellas personas percibidas como diferentes, como los niños con discapacidad, trastornos del espectro autista (TEA), obesidad o dificultades de integración social.

Las causas que originan el bullying dependen de cada caso concreto, aunque suelen tener unas características comunes: el acosador escolar no tiene empatía y, por tanto, es incapaz de ponerse en el lugar del acosado y ser sensible a su sufrimiento

El origen de la violencia del acosador puede venir causado por problemas sociales o familiares, que pueden provocar que el niño desarrolle una actitud agresiva y que en la adolescencia sea violento. «En muchas ocasiones, los acosadores son personas que también han sido acosadas«, precisa Díaz-Caneja.

Otros factores que pueden incidir son una situación socioeconómica desfavorable en casa, poca organización en el hogar o tensiones entre los padres.

También influyen factores relacionados con el colegio y los profesionales que allí trabajan. «El clima escolar es clave», afirma la experta.

La psiquiatra resalta los elementos que más inciden: «La convivencia y el hecho de que haya una cultura que no solo prevenga el bullying, sino que promueva otros valores».

A largo plazo, se ha comprobado que se obtienen mejores resultados al fomentar lo positivo que al prevenir lo negativo.

Existen una serie de indicadores que el niño acosado puede presentar y alertar a los padres y profesores en caso de que esté sufriendo bullying escolar:

  • Problemas de memoria, dificultad en la concentración y atención y descenso del rendimiento escolar.
     
  • Depresión, ansiedad, irritabilidad, falta de apetito, dolor de cabeza, malestar generalizado, cansancio, sensación de ahogo, etc.
     
  • Dificultades para dormir, pesadillas o insomnio.
     
  • Aislamiento social, apatía e introversión.
     
  • Mantenerse en estado de alerta de manera constante.
     
  • No querer ir al colegio, ni juntarse con otros niños.
     
  • Faltar al colegio de forma recurrente.
     
  • Sentimientos de culpa y asunción de responsabilidad de los hechos.
     
  • Conductas de huida y evitación.
     
  • Negación de los hechos e incongruencias.
     
  • Llanto incontrolado, respuestas emocionales extremas.
     
  • Miedo a perder el control o a estar solo.
     
  • Síntomas como temblores, palpitaciones, inquietud, nerviosismo, pesimismo, etc.
     
  • Ideas e intentos de suicidio.

La prevención del harassment o acoso escolar es fundamental para minimizar y reducir sus efectos cuanto antes. Dado que las causas que motivan el bullying son muy diferentes hay que buscar soluciones al problema mediante una propuesta amplia y abierta contando con el diálogo como la principal herramienta para atajarlo.

Las estrategias tienen que ir enfocadas a:

Reducir la incidencia

Los profesores y los padres o tutores de los adolescentes tienen que llevar a cabo medidas que impidan la aparición de nuevos casos de bullying.

Para conseguirlo deben identificar los factores de riesgo que los generan y actuar sobre ellos.

Pueden realizar acciones como campañas de sensibilización sobre el maltrato infantil, talleres formativos para explicar a los padres los modelos educativos adecuados, etc.

Reducir los casos

Llevar a cabo actuaciones que dificulten que el maltrato se siga produciendo y que el adolescente tenga mayores problemas. En este sentido, es necesario que exista una relación de comunicación fluida entre las familias y el profesorado del centro.

Además, los profesores deben aumentar la vigilancia a la entrada y a la salida del colegio, así como en los lugares donde es frecuente que se produzca el acoso.

Por otro lado, la compañía constante de dos o tres personas de la confianza del acosado hasta que desaparezca el sufrimiento puede ser muy beneficiosa para el alumno.

Los adolescentes víctimas del cyberbullying pueden recibir amenazas las 24 horas del día, incluso cuando están solos.

Según el documento Pautas para padres y madres ante el acoso escolar, de Save the Children, las formas que utiliza el acosador para intimidar a su víctima se dividen de la siguiente manera:

  • Acoso físico: El acosador golpea, empuja o utiliza algún instrumento para hacer daño físico a su víctima. También puede esconder sus cosas.
     
  • Acoso verbal: Consiste en insultar, poner motes, hacer amenazas o provocar a otro niño.
     
  • Acoso social: Este tipo de bullying se produce cuando el acosador decide aislar a su víctima difunde rumores, convence a otros niños para que no hablen con él o lo humillan en público para que el acosado se sienta aislado.
     
  • Acoso sexual: Son todas las acciones que tienen que ver con los actos sexuales (como tocamientos no consentidos) o que se burlan de la orientación sexual de la víctima.
     
  • Acoso por internet o cyberbullying: Es un tipo de acoso escolar que ocurre a través de móviles, tabletas, ordenadores, etc. En estos casos el acosador suele enviar mensajes de texto o correos electrónicos desagradables; difundir rumores a través del email o en las redes sociales, o imágenes y vídeos denigrantes, así como crear perfiles falsos que pueden resultar embarazosos.

Este tipo de acoso está aumentando en los últimos años y se caracteriza porque, a menudo, los niños que sufren cyberbullying también son acosados en persona. Además, por las características de internet puede suceder 24 horas al día, 7 días a la semana y afectar al niño cuando está solo.

En el cyberbullying las imágenes y los mensajes pueden publicarse de forma anónima y llegar rápidamente a un gran número de personas. Estos mensajes inapropiados e hirientes son muy complicados de eliminar cuando ya están publicados.

La detección del bullying es muy complicada ya que es muy frecuente que los niños lo oculten en el ambiente familiar y no pidan ayuda a nadie de su entorno. Por este motivo, sólo son detectados los casos que no se pueden ocultar por la gravedad de las lesiones o de los síntomas.

Para conseguirlo, los profesores o los padres deben tratar de reconocer una serie de indicadores y comportamientos que pueden llevar a la sospecha de un posible riesgo de maltrato o maltrato.

Hay determinados colectivos que son más propensos a sufrirlo como los homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales, que pueden padecer bullying homofóbico.

Los niños más vulnerables al bullying suelen ser percibidos como diferentes por el resto de niños, pueden ser obesos o muy delgados, padecen alguna discapacidad, utilizan gafas, aparatos dentales o ropa diferente del resto, son nuevos en la escuela, etc.

Los menores son incapaces de defenderse y el acosador los percibe como una persona débil, poco popular y con pocos amigos.

Para atajar el acoso escolar es necesario actuar en diferentes niveles, que se resumen en acabar con la situación que genera el acoso y atender adecuadamente a la víctima. En este segundo aspecto, el tratamiento dependerá de cada caso y requerirá el estudio individual del paciente y un abordaje conjunto por parte de diferentes especialistas.

La estructura organizativa de la clase puede favorecer el acoso escolar.

Intervenir en todos los casos

La psiquiatra del Hospital Gregorio Marañón cree que hay que partir del reconocimiento de que es «un problema grave y hay que intervenir». Recuerda que hace no demasiado tiempo «se planteaba que era un problema de niños» al que se restaba importancia porque se aseguraba que no tenía repercusiones y se resolvía por sí mismo.

La intervención tiene que ser precoz y se realizará de forma individualizada. «En muchas situaciones es necesario modificar la estructura de la clase porque puede ser que esté fomentando el acoso; ahí pueden ayudar los profesores».

Otro punto importante es actuar sobre los alumnos implicados, tanto las víctimas como quienes les están acosando.

«Hay que averiguar si las personas que están implicadas tienen algún tipo de dificultad adicional y les tenemos que ofrecer un apoyo complementario», expone la psiquiatra.

«Puede ser de gran ayuda trabajar con los compañeros que están alrededor de las personas implicadas en el bullying, pero que no han participado directamente». Un objetivo fundamental es acabar con el muro de silencio que se levanta en torno a quienes sufren acoso escolar.

«Al final», concluye la especialista, «la idea es actuar de forma coordinada en todos los niveles: las familias, los colegios, salud mental, los alumnos… Proporcionarles el conocimiento adecuado  y promover desde el principio el respeto a la diversidad«.

Atención a las víctimas

En cuanto a la atención psicológica y psiquiátrica a las víctimas de acoso escolar, Díaz-Caneja insiste en la necesidad de ir caso por caso: «Hay personas que, una vez que se resuelva la situación de acoso, no van a necesitar mucho apoyo adicional; sin embargo, otras pueden requerirlo».

Dependerá de factores como las manifestaciones clínicas odel tiempo que se haya producido la situación. «No hay un protocolo estándar.

Recomendamos a los profesores y, en general, al personal del centro escolar que estén pendientes de cómo responde el afectado ante esa situación de acoso, pero cada persona tiene diferentes mecanismos de enfrentarse a las situaciones negativas, es decir, distintos niveles de resiliencia«.

  La intervención variará según el grado de afectación de la víctima, que puede desarrollar ansiedad y fobia al colegio o episodios depresivos, entre otros trastornos.

Si el niño muestra cambios de humor o de comportamiento es importante tratar de hablar con ellos para determinar cuál es el motivo.

Deben mantener la calma y escuchar todo lo que tenga que decir, siempre confiando en que lo que cuenta es la verdad.

En caso de que el niño confiese sentirse acosado, hay que reforzar su autoestima y apoyarle, haciéndole saber que no es culpa suya.

A continuación, ponerse en contacto con el colegio es lo primordial.

Se puede concertar una cita con el tutor del niño o con otros responsables del centro para hacerles conscientes de la situación, de forma que se pueda poner alguna solución al problema.

Si el colegio no sabe cómo actuar o se niega a tomar parte, se puede denunciar el acoso en cualquier comisaría de policía o un inspector de Educación.

Los profesores

En cuanto los educadores tengan conocimiento sobre la situación, es importante vigilar a los niños implicados en todas las situaciones para controlar que el problema no se agrave. Deben recoger toda la información posible sobre los hechos e informar a la dirección del centro.

Cuando se vaya a hablar con los niños, no deben limitarse únicamente al acosador y a la víctima, sino también al resto de niños implicados, aunque no participen de forma activa en el acoso. De esta forma, consiguen educar sobre las consecuencias que puede tener el acoso, al mismo tiempo que se resuelve el problema.

Medicina
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